Diente de León
Taraxacum officinale
Propiedades Terapéuticas
El diente de león es una planta que ofrece diversos beneficios para la salud, como proteger el hígado, tratar infecciones urinarias, prevenir enfermedades cardiovasculares, favorecer la pérdida de peso y ayudar en el control de la diabetes.
Esto se debe a que contiene vitaminas, inulina, fitoesteroles, aminoácidos y minerales, que le confieren propiedades antioxidantes, diuréticas, antiinflamatorias y reguladoras del metabolismo. El nombre científico del diente de león es Taraxacum officinale, aunque también se le conoce por otros nombres, como corona de fraile, achicoria amarga, amargón, lechuguilla o taraxaco.
El diente de león puede consumirse en forma de té o utilizarse fresco en la preparación de ensaladas, jugos y diversos platillos. Además, está disponible como suplemento en cápsulas o extractos en tiendas de productos naturales
Usos y Beneficios
Como se ha mencionado, Avicena ya deja constancia en sus escritos del uso del diente de león para estimular la producción de bilis y de orina. En el siglo XVI se consolida su utilización y se describen sus propiedades diuréticas resultantes de aumentar la producción de orina, y su doble acción sobre el hígado: por un lado estimula la producción de bilis (efecto colerético) y, por el otro, su vaciado desde la vesícula biliar hacia el duodeno, facilitando la digestión de las grasas. Este doble efecto a nivel hepático y renal y su acción suavemente laxante hacen que el diente de león se considere una buena planta con beneficios depurativos y digestivos.
Ya en el siglo XX, en la década de los cuarenta, el Dr. Henri Leclerc (1870-1954) señaló la mejoría que se obtenía utilizando infusiones de diente de león en ciertos problemas de la piel como eccemas, erupciones y picores, en aquellos pacientes en que los problemas dermatológicos coincidían con problemas de función insuficiente del hígado, debido a la relación que existe entre el buen funcionamiento hepático y la salud de la piel.
El diente de león se indica en la monografía de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como medicamento de uso tradicional (MTP) para trastornos digestivos leves (tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta) y para aumentar la cantidad de orina y limpiar las vías urinarias y los riñones. Por su sabor amargo tiene también un efecto aperitivo y puede utilizarse para abrir el apetito.
Indicaciones y usos terapéuticos
La medicina tradicional ha utilizado el diente de león como tratamiento para diversas condiciones físicas, afecciones y enfermedades. No obstante, no todas ellas han podido ser respaldadas por la evidencia científica. Actualmente, los estudios en laboratorios intentan determinar cómo utilizar sus diferentes propiedades para tratar varias patologías de una forma más natural. Entre las principales propiedades del diente de león encontramos:
Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
Colerética y protectora hepática: ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.
Preparación y Dosis
El diente de león (Taraxacum officinale) se consume principalmente en infusión para depurar el hígado y como diurético, utilizando 1-2 cucharaditas de raíz/hojas secas por taza de agua hirviendo, reposando 10-15 minutos. Se recomienda tomar hasta 2-3 tazas diarias, preferiblemente antes de las comidas o en ayunas.
Preparación (Infusión/Tisana):
Ingredientes: 1 cucharadita de hojas/raíz secas o 2 cucharaditas de hojas frescas picadas por taza (150-200 ml).
Procedimiento: Añadir la planta al agua hirviendo, tapar, reposar 10-15 minutos y colar.
Uso culinario: Las hojas tiernas pueden comerse en ensaladas; las hojas maduras en sopas o salteadas.
Dosis Recomendadas:
Infusión: 1 a 3 tazas al día.
Raíz seca: 3-5 g, hasta tres veces al día.
Hojas secas: 4-10 g, hasta tres veces al día.
Tintura (extracto líquido): 10-15 gotas (raíz) o 2-5 mL (hojas) 3 veces al día
Contraindicaciones
Principales Contraindicaciones y Precauciones:
Problemas de Vesícula y Hígado: No tomar en caso de obstrucción de vías biliares o cálculos, ya que estimula la producción de bilis y puede agravar el dolor o la inflamación (colecistitis).
Problemas Renales: Debido a su alto contenido en oxalatos, no se recomienda a personas con tendencia a formar cálculos renales.
Alergias: Personas alérgicas a plantas de la familia Asteraceae (ambrosía, margaritas, crisantemos) pueden sufrir reacciones.
Problemas Gástricos: Puede causar acidez, ardor o molestias en caso de gastritisúlceras o reflujo.
Embarazo y Lactancia: No se recomienda por falta de estudios concluyentes sobre su seguridad.
Interacciones Medicamentosas:
Diuréticos: Puede potenciar sus efectos.
Anticoagulantes: Riesgo de aumentar el efecto anticoagulante.
Litio y antibióticos: Puede alterar su absorción o eliminación.
Efectos secundarios por consumo excesivo:
Un consumo excesivo puede provocar malestar gastrointestinal, diarrea, acidez estomacal o dolor abdominal. Se recomienda un uso moderado y consultar a un médico, especialmente en condiciones preexistentes